Un masaje puede generar un buen descanso, alivio del estrés, y una sensación liberadora de cargas y emociones. Muchas veces al terminar un masaje, esta frase se repite: ” Parece como si me hubiera sacado una mochila pesada de encima”.
Quienes vienen a mis cursos se asombran de lo complejo que es el campo y la dedicación que tiene su estudio y práctica. Porque es brindado de una forma consciente teniendo en cuenta el cuerpo, la mente y el espíritu.
El cuerpo refleja la interacción de todos esos estados (psicológicos y emocionales), por esa razón el efecto de un masaje puede ayudar a aliviar mas allá del cuerpo.
Admiro a mis alumnos que en búsqueda de este tipo de conocimiento han viajado horas y días hasta mí, con la sed de un buscador que quiere perfeccionarse e ir por más, para poder aliviar y sanar de una forma responsable.
Hace 15 años que soy masoterapeuta y preparo alumnos. Es una gran satisfacción para mí, pasar este conocimiento y a través de ellos seguir sanando. Saben que soy una profesional que no me guardo nada, que enseño todo, les dejo todas las semillas para que puedan desarrollarlas cada uno a su tiempo y ritmo.
Ser un buen masajista, no es cuestión de contextura física, de algún estereotipo alcanzado, es cuestión de empatía, intención, preparación y entrega.